08-05-2026
Sheila Adrover Camacho ha puesto una condolencia a Francisco Camacho Orozco
Hoy hace ya seis meses que te fuiste, y aunque el tiempo sigue avanzando, hay una parte de mí que todavía siente que todo pasó demasiado rápido. Seis meses parecen mucho cuando los digo en voz alta, pero al mismo tiempo siento que fue ayer la última vez que te vi, que te escuché o que compartimos cualquier momento juntos. Desde que no estás, he entendido que hay ausencias que nunca se llenan del todo, porque las personas que realmente amamos dejan una huella imposible de borrar.
La verdad es que te echo muchísimo de menos. Echo de menos tus palabras, tus consejos, tu forma de hacer sentir bien a la gente, incluso esos pequeños detalles que antes parecían normales y ahora daría cualquier cosa por volver a vivir una vez más. Hay días en los que llevo el dolor en silencio y otros en los que cualquier recuerdo tuyo me rompe por dentro. A veces escucho algo que me recuerda a ti, paso por algún sitio, o simplemente pienso “esto tengo que contárselo al abuelo”, y entonces vuelve a caerme encima la realidad de que ya no puedo hacerlo.
Nunca imaginé lo difícil que sería aprender a vivir sin ti. Porque no solo eras mi abuelo, eras una parte muy importante de mi vida, alguien que siempre estaba ahí de una manera u otra. Y aunque no siempre lo dijera, tu presencia me daba tranquilidad. Saber que estabas ahí hacía que muchas cosas parecieran más fáciles. Ahora entiendo el vacío tan grande que deja una persona buena cuando se va.
Pienso muchísimo en todos los recuerdos contigo. En las conversaciones, en las risas, en los momentos simples que antes parecían cotidianos y ahora son tesoros para mí. Ojalá hubiera sabido en muchos momentos que esos instantes iban a convertirse en recuerdos tan importantes. Creo que nunca estamos realmente preparados para despedirnos de alguien a quien queremos tanto.
También pienso mucho en todo lo que me enseñaste. En los valores que transmitías sin necesidad de grandes discursos, simplemente con tu manera de ser. Me enseñaste más de lo que seguramente imaginabas: a querer a la familia, a valorar las cosas importantes, a seguir adelante incluso cuando la vida se pone difícil. Hay partes de mí que existen gracias a ti, y eso nunca va a desaparecer.
Estos seis meses han sido raros. Hay días en los que parece que consigo aceptar un poco más tu ausencia, y otros en los que el dolor vuelve igual de fuerte que al principio. Supongo que el duelo funciona así. No se trata de olvidar, porque sé que jamás voy a olvidarte, sino de aprender a convivir con el hecho de que ya no estás físicamente aquí. Y aun así, siento que de alguna manera sigues acompañándome. En muchos momentos noto tu recuerdo tan presente que parece imposible que realmente te hayas ido.
Me duele pensar en todas las cosas que ya no podremos compartir. Me duele saber que habrá momentos importantes en mi vida en los que voy a echar muchísimo de menos tu presencia. Pero también me reconforta pensar en la suerte que tuve de tenerte como abuelo. No todo el mundo tiene la oportunidad de querer y admirar tanto a una persona como yo te quise a ti.
A veces me gustaría poder hablar contigo una vez más. Contarte cómo me siento, cómo van las cosas, pedirte un consejo o simplemente escucharte. Hay tantas cosas que uno se guarda pensando que habrá tiempo, y cuando alguien se va, entiendes lo importante que era cada conversación, cada abrazo y cada minuto compartido.
Quiero que sepas que aquí sigues muy presente. En casa, en la familia, en los recuerdos que contamos, en las cosas que aprendimos de ti y en todo el amor que dejaste. Una persona no desaparece mientras siga viviendo en el corazón de quienes la quieren, y tú vas a vivir siempre dentro de mí.
Hoy, después de seis meses, sigo necesitándote y sigo echándote de menos igual o incluso más. Pero también sigo queriéndote con la misma fuerza de siempre. Y aunque duele mucho tu ausencia, jamás cambiaría el haber tenido la suerte de compartir mi vida contigo.
Gracias por todo lo que hiciste por mí, por cada gesto, cada palabra y cada momento. Gracias por haber sido tú. Espero que donde estés puedas sentir todo el amor que seguimos teniendo por ti.
Te quiero muchísimo, abuelo. Y siempre va a ser así. NOS VOLVEREMOS A VER ABUELO 👴🏻✨❤️🩹